Devana es un personaje aparecido en fuentes polacas de la Baja Edad Media y a menudo interpretado como una diosa de la caza, a la que se atribuyen funciones similares a las de la Diana romana. En el ámbito académico se considera que su imagen se formó bajo la influencia de la tradición antigua y que no procede de estratos fiables de la mitología eslava antigua.
Origen de la imagen
En la Historia de Polonia de Jan Długosz, creada en el tercer cuarto del siglo XV, Devana (Dzewana, Dziewanna) se describe como una diosa del panteón polaco y un paralelo directo de Diana. Długosz intentaba relacionar a los dioses eslavos con los antiguos, por lo que muchos de sus paralelismos son considerados por los investigadores como artificiales. El filólogo Aleksander Brückner subrayó que las figuras enumeradas por el cronista, en la mayoría de los casos, no tienen una base mitológica real y reflejan más bien reconstrucciones literarias de la época que auténticas creencias populares.
Valoraciones en la literatura
Las obras fundamentales modernas sobre mitología no registran la existencia de un culto real a Devana. El personaje no aparece en la enciclopedia Mitos de los pueblos del mundo (1980), en el Diccionario mitológico editado por E. M. Meletinski (1990), ni tampoco en la obra en varios volúmenes Antigüedades eslavas (1995-2012). Esto indica que, para la ciencia académica, Devana no es un elemento confirmado del sistema religioso eslavo antiguo.

A pesar del escepticismo de la mayoría de los investigadores, los filólogos V. V. Ivanov y V. N. Toporov llamaron la atención sobre la posible relación del nombre de la diosa con la palabra polaca dziewa, «doncella» o «virgen». En su opinión, aunque las descripciones de Długosz contengan inexactitudes, podrían reflejar en parte imágenes perdidas de la tradición popular. Los investigadores supusieron que Devana pudo figurar en ritos estacionales relacionados con el ciclo natural, aunque no existen pruebas directas de ello.
En el siglo XIX, Devana ya formaba parte del conjunto de personajes de la «mitología eslava» romántica. En 1824, el poeta danés B. S. Ingemann incluyó a Dziewonna en una lista de dioses de los eslavos septentrionales, lo que contribuyó a la fijación literaria de la imagen, pero no le otorgó historicidad. En la cultura artística del Romanticismo, Devana solía representarse como una doncella del bosque o patrona de la caza.
En la cultura actual
Aunque Devana no se considera una auténtica diosa de los antiguos eslavos, el nombre del personaje se ha asentado firmemente en la cultura popular y en las reconstrucciones modernas de la mitología. Se utiliza en la literatura, la fantasía y los estudios sobre movimientos neopaganos.

En 2011, un gran objeto transneptuniano recibió oficialmente el nombre de (471143) Devana, lo que se convirtió en un raro ejemplo de uso científico de un nombre surgido de la tradición bajomedieval.