| Nombre | Bragi |
| Sexo | Masculino |
| Aparición | Mitología nórdica |
| Ocupación | Dios de la poesía y la elocuencia. |
Bragi es un dios escaldo de la mitología germano-escandinava, un as que personificaba la poesía y la elocuencia. Tradicionalmente se le representaba como un anciano de pelo gris y larga barba, símbolo de sabiduría y experiencia de vida en el que se inspiran los poetas.
Bragarodur y los cuentos míticos
El nombre Bragi está estrechamente relacionado con el mito de la Miel de la poesía, expuesto en la Edda en prosa. Según la leyenda, Odín robó una bebida mágica del gigante Guttung, que otorga el don de la poesía, y, al regresar a Asgard, se la dio en vasijas de oro a su hijo Bragi. A partir de ese momento, la poesía y el verdadero talento fueron considerados el destino de la élite.
En la Edda Joven hay un capítulo aparte: Bragarodur, que describe una fiesta en el palacio de los dioses: es Bragi quien le cuenta al gigante marino Aegir sobre eventos míticos. Su nombre también se encuentra en la canción posterior Hrafngaldr, donde, junto con Heimdall y Loki, va al reino de Hel después de la muerte de Balder y permanece allí con la diosa Idun durante tres años.

La memoria de Bragi también se conservó en la tradición ritual: en las fiestas, los invitados pasaban la copa en círculo, pronunciando juramentos y votos solemnes sobre ella.
Conexión con Odín y el papel de la poesía
En la cultura escandinava, la poesía tenía un significado sagrado: se percibía no sólo como una forma de arte, sino como una manifestación de la más alta sabiduría y el poder de las palabras. Bragi, como dios escaldo, personificó esta tradición. Su imagen complementaba en gran medida las funciones de Odín, quien también era considerado el patrón de la poesía y el conocimiento mágico. Sin embargo, si Odín extrajo la Miel de la poesía con astucia y fuerza, entonces Bragi representaba la habilidad y elocuencia ya encarnadas, el resultado de un don divino.

Se prestó especial atención a la conexión entre poesía y magia: se creía que el ritmo y la pronunciación correcta de la poesía podían influir en la realidad. De ahí la importancia de los votos pronunciados sobre la “copa de Braga” durante las fiestas: no sólo tenían un significado social, sino también místico. Los escaldos, inspirados por Dios, desempeñaban el papel de guardianes de la memoria e intermediarios entre las personas y los dioses, y su palabra podía glorificar a un líder o perpetuar un evento.
Así, Bragi ocupó un lugar único en el panteón de los Aesir: conectó el acto heroico con su interpretación poética, convirtiendo la historia en un texto eterno. Por eso a menudo se le retrataba como viejo y sabio, como un guardián de la experiencia a través de la cual los descendientes obtuvieron acceso a la herencia espiritual de sus antepasados.