Sita

NombreSita
GéneroFemenino
TradiciónHinduismo
ObraEpopeya Ramayana
NaturalezaDiosa y heroína
OcupaciónEsposa de Rama; encarnación de la virtud y la fidelidad

Sita es la heroína central del Ramayana, venerada como la encarnación terrenal de la diosa Lakshmi y el ideal de la esposa virtuosa de Rama. En la antigua tradición védica, su imagen se asocia con deidades de la agricultura y la fertilidad.

Origen de la imagen

En la antigua tradición religiosa india, Sita actuó inicialmente como la personificación mitológica de la tierra fértil. En el Rig Veda se menciona sólo una vez: en el himno IV.57, dedicado a los mecenas del trabajo agrícola. En textos védicos posteriores, como el Paraskara-grihya-sutra, se menciona a Sita como la consorte de Indra, lo que se asocia con su raro epíteto urvarapati (“señor del campo”). En el Taittiriya Brahmana, a Sita se le da el epíteto Savitri, indicando intentos en la tradición védica de relacionarla con otras deidades poderosas como Indra y Savitar. Estas conexiones eran frágiles y reflejaban el deseo de adaptar la imagen antigua, que había perdido su brillo, a nuevos modelos mitológicos.

Nacimiento y naturaleza terrenal

En la epopeya «Ramayana», la imagen de Sita adquiere una apariencia poética completa. Aquí se la presenta como la hija del rey Videha Janaka, a quien éste encontró en un surco cuando estaba arando la tierra ritualmente durante un sacrificio. Un nacimiento sobrenatural explica su nombre Aionijah – «no nacida del útero».

Sita

Su otro nombre es Bhumija (“nacida de la tierra”). También se encuentran los epítetos Dharanisura (“portador de la tierra”) y Parthivi (“terrenal”), lo que enfatiza su conexión con el suelo y la fertilidad. Estos nombres reflejan el concepto védico temprano de Sita como el espíritu de la tierra, que luego se incorporó a la estructura de la narrativa épica.

Sita en el Ramayana

En el Ramayana, Sita se identifica con la diosa de la riqueza y la prosperidad Lakshmi, mientras que Rama se entiende como la encarnación de Vishnu. Como hija de Janaki, recibe el nombre de Janaki, que es muy utilizado en la epopeya.

La poesía del Ramayana eleva su imagen: se compara a Sita con la fría luz de la luna que sigue al mes, del mismo modo que ella invariablemente sigue a Rama. La comparación enfatiza la armonía de los cónyuges y su conexión divina, expresando el ideal tradicional de fidelidad conyugal.

Prueba por el arco de Shiva

En la tradición mitológica de Mithila, Sita era considerada tan dotada de poder divino que sólo ella podía mover fácilmente el pesado arco del dios Shiva, guardado en el palacio de su padre Janaki. Considerando este hecho como una señal de lo alto, Janaka anunció que casaría a su hija sólo con alguien que supiera tensar un arco.

Sita

Numerosos príncipes intentaron afrontar la prueba, pero ni siquiera pudieron levantar las armas. Rama fue el único que no sólo levantó el arco, sino que también lo rompió al intentar tensar la cuerda. Así recibió el derecho de convertirse en el marido de Sita.

Exilio y secuestro

Después de la boda, Sita se mudó a Ayodhya. Sin embargo, siguiendo el deber de esposa, se exilió durante catorce años con Rama y Lakshmana. En el bosque, los hermanos la protegieron, pero un día Sita se interesó por el ciervo dorado y Rama fue a buscar la presa. Su larga ausencia alarmó a Sita, y le pidió a Lakshmana que fuera a buscarlo, dejándolo solo con un círculo protector alrededor de la cabaña.

Ravana, tomando la forma de un brahmana, pidió limosna, obligando a Sita a ir más allá de la línea. En ese momento, la agarró y la llevó a Lanka, marcando el inicio de uno de los conflictos argumentales centrales de la epopeya.

Encuentro con Hanuman

El comandante mono Hanuman, al enterarse del paradero de Sita, entró en Lanka disfrazado de un pequeño mono. Observó cómo Ravana la convenció diariamente para que se convirtiera en su esposa, dándole un mes para pensar en ello.

Cuando Sita se quedó sola, Hanuman intentó darle el anillo de Rama, pero ella sospechó de un engaño y lo confundió con un rakshasa en una forma modificada. Sólo la historia del incidente del cuervo, conocida sólo por Sita y Rama, la convenció de su autenticidad. Hanuman se ofreció a llevarla inmediatamente ante Rama, pero ella se negó, permaneciendo fiel a las normas éticas. Como despedida, Sita le dio a Hanuman su peine. Al salir de Lanka, Hanuman prendió fuego a los palacios e informó a Rama sobre el paradero de Sita.

Sita

Cuando Rama, con un ejército de Vanaras y osos, derrotó a Ravana, inesperadamente ordenó a Sita que se sometiera a una prueba de fuego para confirmar su integridad ante sus súbditos. Sita entró en el fuego ardiente, pero las llamas no la dañaron. El dios del fuego Agni la sacó del fuego y se la entregó a Rama, dando así testimonio de su pureza.

Regreso y nuevo exilio

Después de la victoria sobre Lanka, Rama, Sita y sus compañeros llegaron al Pushpaka vimana en Ayodhya, donde comenzó un período de prosperidad: Ramaraja. Sin embargo, Rama pronto se enteró de los chismes de sus súbditos, quienes dudaban del honor de su esposa después de estar en cautiverio. Para preservar la reputación del reino, Rama se vio obligado a enviar a Sita embarazada de regreso al bosque.

El sabio Valmiki la protegió en su ashram, donde dio a luz a dos hijos: Lava y Kusha. Habiendo madurado, los hermanos capturaron el caballo de Rama, destinado al ritual Ashwamedha, lo que provocó un enfrentamiento con el ejército real. Sólo después del final de la batalla reconocieron a su padre en él.

Al ver a Rama, Lava y Kusha lo reconocieron como su padre, pero la propia Sita, agobiada por su experiencia, deseó completar su viaje terrenal. Se volvió hacia la Madre Tierra, quien se abrió ante ella aceptándola en lo más profundo. Entonces Sita fue a la morada espiritual de Vaikuntha, donde, según la epopeya, se reunió con Rama.