Sansón

NombreSansón
GéneroMasculino
FuenteBiblia (Antiguo Testamento, Libro de los Jueces)
NaturalezaJuez bíblico
OcupaciónJuez de Israel y héroe de gran fuerza

Sansón es un personaje del Antiguo Testamento, uno de los últimos “jueces” de Israel, cuyas hazañas se describen en el Libro de los Jueces (capítulos 13-16). Se hizo famoso por su extraordinaria fuerza física y su lucha contra los filisteos, que gobernaron a los israelitas durante casi cuarenta años.

Nacimiento y origen

Según el texto bíblico, Sansón era hijo de Manoa de la tribu de Dan y su esposa, que no tuvo hijos durante mucho tiempo. El ángel anunció a la futura madre que el niño sería dedicado al Señor como un Nazareno, una persona obligada a observar un voto especial de abstinencia, que incluía la abstinencia de vino y la prohibición de cortarse el cabello. Según la historia, fue el pelo largo el que se convirtió en símbolo de su fuerza. Sansón nació durante la era de severa opresión de los israelitas por parte de los filisteos, lo que predeterminó su misión como vengador y protector del pueblo.

Hazañas

Desde su juventud, Sansón se distinguió por su extraordinaria fuerza física. Habiendo madurado, decidió casarse con un filisteo, a pesar de las protestas de sus padres y las exigencias de la Ley de Moisés, que prohibía los matrimonios con idólatras. En el camino hacia su novia, se encontró con un cachorro de león y lo despedazó sin arma. Este episodio fue la primera evidencia de su poder sobrenatural.

En el banquete de bodas, Sansón preguntó a los invitados un acertijo relacionado con el episodio del león. La condición era recibir treinta conjuntos de ropa de los perdedores. Los filisteos, incapaces de resolver el misterio, obligaron a la esposa de Sansón a sacarle la respuesta y se la contaron a sus invitados. El héroe enojado fue a Ashkelon, donde mató a treinta personas y tomó sus ropas para resolver la disputa. Así comenzó su enemistad con los filisteos, que creció hasta convertirse en una lucha irreconciliable.

Como señal de venganza, Sansón capturó trescientos zorros, les ató antorchas encendidas a la cola y dejó que los animales corrieran por los campos durante la cosecha. La cosecha filistea fue destruida, lo que provocó una nueva ronda de conflicto. Los filisteos respondieron quemando al suegro de Sansón y a su hija, con la esperanza de poner fin a la disputa, pero esto sólo aumentó su ira. Poco a poco, todo el distrito comenzó a temer a un guerrero que actuaba como todo un ejército.

Enfrentamiento con los judíos y filisteos

Los vecinos israelíes de la tribu de Judá reprocharon a Sansón, creyendo que sus acciones agravaron su situación, porque los filisteos los superaban en número y armamento. A pesar de esto, Sansón continuó con sus ataques. Hay un episodio famoso en Gaza, cuando por la noche arrancó las puertas de la ciudad con candados y las llevó a la cima de la montaña frente a Hebrón, un gesto simbólico que humilló a sus enemigos y mostró su fuerza.

La historia culmina con la relación de Sansón con la filistea Dalila. Los gobernantes de su pueblo sobornaron a la mujer para que conociera el secreto de la fuerza de los israelitas. Después de tres intentos fallidos, Delilah logró descubrir que su poder estaba asociado con un cabello que nunca había sido tocado con unas tijeras. Ella puso a dormir a Sansón, le cortó el cabello y lo entregó a sus enemigos. Privado de sus fuerzas, acabó en manos de los filisteos, quienes lo cegaron y lo encadenaron.

La última hazaña y la muerte

El episodio final de la narración bíblica está asociado con el templo del dios filisteo Dagón. El prisionero Sansón fue llevado allí para ser deshonrado. Clamó a Dios para que le devolviera las fuerzas, agarró las dos columnas principales y derribó el edificio, matando con él a muchos filisteos. Su cuerpo fue enterrado en una tumba familiar entre las ciudades de Tsora y Estaol.

Sansón

Interpretaciones teológicas

El acto suicida de Sansón de destruir el templo filisteo con las palabras «Muere, alma mía, con los filisteos» ha sido objeto de controversia teológica desde la antigüedad. En la tradición cristiana el suicidio se consideraba pecado, pero el ejemplo de Sansón no encajaba en este esquema. San Agustín argumentó que su acto no podía considerarse ni asesinato ni suicidio, ya que actuó bajo la inspiración del Espíritu Santo. Posteriormente, el pensador inglés John Donne en su tratado Biathanatos (1608) citó la muerte de Sansón como argumento a favor de la permisibilidad del suicidio, comparándola con la muerte de Cristo en la cruz. En el simbolismo cristiano, a menudo se entendía a Sansón como un prototipo de Cristo: su muerte se percibía como un sacrificio en nombre del pueblo.

Pintura y escultura

En las artes visuales, Sansón se ha convertido en una de las figuras bíblicas clave. Ya en el siglo IV, se tallaron escenas de su vida en los bajorrelieves de mármol de la Catedral de Nápoles. En la Edad Media, las hazañas del héroe se representaban activamente en miniaturas de libros.

Sansón

Durante el Renacimiento y el Barroco, el tema se generalizó: Andrea Mantegna, Jacopo Tintoretto, Lucas Cranach el Viejo, Rembrandt, Anthony Van Dyck y Peter Paul Rubens lo abordaron. Los artistas se sintieron atraídos por las escenas de la lucha de Sansón con el león, su cautiverio por los filisteos, los episodios con Dalila y el momento de la destrucción del templo.

En literatura

Una de las primeras obras literarias importantes sobre Sansón fue la tragedia del dramaturgo alemán Hans Sachs (1556). En el siglo XVII, la imagen del juez de Israel adquirió un significado especial para los protestantes, que la utilizaron como símbolo de la lucha contra el poder del papado. El drama más significativo fue Samson the Fighter (1671) de John Milton, donde el héroe era conceptualizado como una figura de resistencia a la tiranía. En el siglo XVIII, el tema siguió desarrollándose: William Blake dedicó un poema a Sansón (1783) y el poeta italiano Moshe Jaim Luzzatto creó la obra Maaseh Shimshon (Los hechos de Sansón, 1727), escrita en hebreo.

En el siglo XIX, diferentes autores recurrieron al héroe bíblico: el italiano A. Carino (hacia 1820), el escritor húngaro Mihaly Tempa (1863), el poeta francés Alfred de Vigny (1864). En la literatura rusa, Lev May dedicó un poema a Sansón (1861).

En el siglo XX, la imagen de Sansón siguió siendo relevante. Se le acercaron el dramaturgo alemán Frank Wedekind, el escritor Siegfried Lange y el prosista ruso Leonid Andreev. Entre los autores judíos destaca la novela “Sansón de Nazaret” (1927) de Vladimir Jabotinsky, reeditada en 1990 por la editorial Biblioteka-Alia. La poeta israelí Leah Goldberg escribió el libro «Ahavat Shimshon» («El amor de Sansón») en 1951-1952, donde se combina una trama mitológica con un tema personal y nacional.