Merlín es un legendario vidente y mago celta, personaje del ciclo épico británico sobre el rey Arturo. Su imagen une rasgos de profeta histórico, druida y héroe mitológico.
Origen del nombre
El nombre Merlín se remonta al galés antiguo Myrddin, que en las fuentes tempranas se refería a un legendario vidente de la región de Carmarthen. Al transmitirlo al latín, el cronista del siglo XII Geoffrey de Monmouth lo cambió por Merlinus para evitar el sonido poco afortunado de Merdin en francés, lengua extendida entre la nobleza inglesa. En las obras de Geoffrey, este nombre se convirtió en una designación estable del sabio y mago, y más tarde se fijó en la literatura europea.
La denominación Clas Myrddin («Cercado de Merlín») aparece en las tríadas galesas y designa a Gran Bretaña como tierra de profecías y saber antiguo. Así, el nombre de Merlín adquirió gradualmente un sentido simbólico, relacionado no solo con un personaje concreto, sino también con la memoria sagrada de la cultura celta.
Versión cristiana de la leyenda
Una de las tradiciones medievales más conocidas explica el origen de Merlín como resultado de la lucha entre el bien y el mal. Su madre, descrita como una joven purísima, fue sometida a la tentación de un demonio que buscó durante mucho tiempo el camino hacia ella. Según la leyenda, tras un estallido de ira contra su hermana, la mujer «abrió el alma a las tinieblas», y el diablo la poseyó. Al comprender lo sucedido, rezó por la salvación del niño y acudió al confesor Blas, en versiones tardías Blaise. Este decidió bautizar al recién nacido inmediatamente después del parto para privar al demonio de poder.

Tras el bautismo, según la tradición, el principio maligno desapareció, pero el niño conservó capacidades sobrenaturales: el don de la previsión, una memoria extraordinaria y sabiduría. Así, Merlín se convirtió en encarnación del paso de la magia pagana a la comprensión cristiana de la profecía.
La leyenda de la monja Carmelis
En otra variante del relato, la madre de Merlín lleva el nombre de Carmelis y aparece como monja. Un día se quedó dormida junto a la orilla de un río, donde se le acercó un espíritu maligno que tocó tres veces su oreja. La monja sintió inquietud y acudió al mismo Blas, quien predijo que nueve meses después daría a luz un hijo del Espíritu Negro. El recién nacido vino al mundo cubierto de pelo, pero habló de inmediato, tranquilizando a su madre: «No temáis, madre, no os haré daño». Tras el bautismo, el pelo desapareció, símbolo de purificación del principio demoníaco.
Esta variante refleja el sincretismo de creencias característico de la Alta Edad Media, cuando los motivos paganos interactuaban con las ideas cristianas sobre el pecado, la redención y el destino divino.
Tradiciones secular y celta
Las versiones posteriores sitúan el nacimiento de Merlín en los siglos V-VI, en Gales. Aquí se lo representa como hijo de una mujer sencilla y de un mago, y desde niño manifiesta capacidades para la profecía y el dominio de las fuerzas de la naturaleza. Los animales, ciervos y búhos, eran considerados sus compañeros, y sus profecías se difundían entre el pueblo como palabras de un loco sagrado (mab darogan).
Esta versión vincula a Merlín con la leyenda del rey Vortigern, que intentaba levantar una fortaleza que se derrumbaba cada noche. Merlín explicó que bajo los cimientos dormían dos dragones, símbolos del enfrentamiento entre Britania y los sajones. Cuando los monstruos fueron despertados, el dragón blanco, británico, venció al rojo, sajón: una profecía que se convirtió en símbolo político de la unificación de la isla.
Interpretación pagana
En la tradición precristiana, Merlín era considerado hijo ilegítimo de un rey y una bruja. Algunas fuentes señalan su parentesco con Morgana, hechicera y sanadora, presentada a menudo como hermana de Arturo. Este parentesco explicaba la semejanza de sus capacidades mágicas y su relación con los antiguos cultos druídicos.
En las leyendas celtas también se mencionan Gwenddydd y Gwendolen, hermana y esposa de Merlín, cuyos nombres aparecen en poemas galeses. Sus imágenes conectan al héroe con el mundo de los seres humanos y subrayan que su don profético no excluía sentimientos y sufrimientos humanos.
Merlín en el ciclo artúrico
La exposición más completa de las leyendas sobre Merlín se encuentra en el libro de sir Thomas Malory La muerte de Arturo (Le Morte d’Arthur, siglo XV). En esta obra se reúnen y reelaboran fuentes antiguas francesas y galesas, gracias a lo cual la figura de Merlín recibió la forma clásica de sabio y mentor del joven rey.
Malory describe cómo Merlín ayuda al rey Uther Pendragon a conseguir el amor de lady Igraine, esposa del duque de Cornualles. Mediante encantamientos, Merlín da a Uther la apariencia del duque, y en la noche en que este muere en combate, Uther, adoptando su aspecto, engendra un hijo: Arturo. Tras el nacimiento, el mago exige la recompensa prometida: el derecho a llevarse al niño y educarlo lejos de la corte. Así, Arturo crece bajo la tutela de padres adoptivos, sin conocer su origen.
Cuando el joven cumple dieciséis años, Merlín lo conduce a una prueba: extraer la espada de la piedra. Según la tradición, solo el verdadero heredero de la corona británica puede realizar esta hazaña. Arturo saca la espada y confirma con ello su derecho al trono. Esta hoja no debe confundirse con Excalibur: esta última aparece más tarde, cuando Merlín invoca a la Dama del Lago, que entrega a Arturo otra espada mágica dotada de fuerza sagrada. Tras la muerte del rey, Excalibur, por voluntad de Merlín y de la Dama del Lago, regresa a sus dominios.
Últimos años y muerte
En los capítulos tardíos del ciclo, el destino de Merlín queda ligado a Morgana, poderosa hechicera y adversaria de los caballeros de la Mesa Redonda. En algunas versiones actúa con ayuda de una joven, Nimue o Viviana, por quien Merlín siente amor y confianza. Nimue, tras averiguar sus encantamientos secretos, los utiliza para sumir al mago en un sueño eterno o encerrarlo en una prisión imposible de atravesar. Las variantes difieren: en unas duerme bajo una colina en Britania; en otras está cautivo en una columna de piedra o encerrado en un roble vivo.
El motivo de «Merlín dormido» simboliza la espera del renacimiento de la sabiduría antigua y del retorno de un gobierno justo. Se creía que cuando Britania volviera a estar en peligro, Merlín despertaría. Esta imagen se conservó en el folclore inglés y galés hasta la Edad Moderna.
Profecías y contexto histórico
En las leyendas expuestas por Malory se afirma que el relato sobre el rey Arturo fue escrito por el «ermitaño Blas» a partir de las palabras del propio Merlín. Según la profecía transmitida por él a Blas, «el libro sobre el glorioso Arturo será el más amado de todo el mundo», predicción que, en la práctica, se cumplió: el ciclo artúrico se convirtió en fundamento de la mitología británica.
Tras la muerte de Arturo, cuenta la crónica, los sajones conquistaron de nuevo Britania. Merlín maldijo su linaje y predijo la caída del Dragón Blanco, símbolo del poder sajón. Los autores medievales veían el cumplimiento de la «maldición de Merlín» en la derrota del rey sajón Haroldo II en la batalla de Hastings (1066), cuando Guillermo el Conquistador, duque de Normandía, estableció una nueva dinastía. Más tarde, la nobleza normanda, al fusionarse con los sajones, cedió el trono a los descendientes de los galeses, los Tudor, lo que se interpretaba como el regreso de la legítima sangre celta al poder.