| Nombre | Centauro (Centaur) |
| Sexo | Masculino (en la tradición clásica) |
| Aparición | Mitología griega antigua |
| Ocupación | Criatura mitológica, mitad hombre y mitad caballo; guerrero, cazador o sabio (en la figura de Quirón) |
Los centauros son criaturas míticas de la mitología griega antigua que unen en sí el cuerpo de un caballo y el torso de un ser humano. En la tradición antigua se percibían como símbolo de una naturaleza dual: la combinación de razón e instinto, de cultura y salvajismo.
Origen de los centauros
Según la versión más difundida, los centauros procedían de Ixión y de la ninfa nube Néfele, o bien de un descendiente suyo llamado Centauro, que se unió a las yeguas magnesias. Como resultado de esa unión, según los mitos, apareció la tribu de criaturas de doble naturaleza. Existía también otra versión: los centauros fueron criados por ninfas en el monte Pelión y, ya adultos, se unieron con yeguas, lo que también explicaba su esencia doble.
Los autores antiguos hacían derivar a determinados centauros de genealogías especiales, subrayando su carácter excepcional. Así, Quirón era considerado hijo de Crono y de la yegua Fílira, mientras que Folo era hijo de Sileno. A veces los centauros eran llamados descendientes de Poseidón, lo que se relaciona con antiguas ideas sobre el dios como protector de los caballos y de las criaturas vinculadas a ellos.
Imagen y carácter
En los mitos, los centauros suelen representarse como criaturas salvajes, irascibles y desmedidas, en las que el principio animal domina al humano. Simbolizaban las pasiones desenfrenadas, el peligro de perder el control y el conflicto entre la naturaleza y la razón.
Sin embargo, junto a ello existían también imágenes de centauros sabios. Ante todo, Folo y Quirón, dotados de prudencia, conocimientos de medicina y talento pedagógico. Se oponían a su propia tribu y actuaban como amigos y maestros de héroes, entre ellos Heracles, Aquiles y Jasón.
Los centauros y Heracles
Un lugar importante en la mitología lo ocupa el enfrentamiento entre los centauros y Heracles. Se creía que los centauros habitaban en las montañas de Tesalia hasta que Heracles los dispersó por toda la Hélade. La mayor parte de la tribu fue destruida por el héroe durante numerosos enfrentamientos.

En algunos mitos se mencionan los centauros Anquio, Agrio, Oruo y Hileo, con quienes Heracles combatió durante la expedición por el jabalí de Erimanto. El centauro Folo murió al herirse accidentalmente con una flecha envenenada de Heracles, y Hómado fue muerto por intentar violentar a Alcíone, hermana de Euristeo.
Ocupa un lugar especial la historia del centauro Neso, que se convirtió indirectamente en la causa de la muerte del propio Heracles. Tras intentar raptar a Deyanira, esposa del héroe, Neso fue herido de muerte por una flecha con el veneno de la Hidra de Lerna. Antes de morir, convenció mediante engaño a Deyanira de conservar su sangre como medio para retener el amor de su marido. La ropa impregnada de veneno condujo después a la muerte dolorosa de Heracles.
Centauromaquia
Uno de los relatos mitológicos más conocidos de la Antigüedad fue la centauromaquia: la batalla de los lapitas contra los centauros. El conflicto estalló durante el banquete de bodas del rey lapita Pirítoo, cuando el centauro Euritión, embriagado por el vino, intentó raptar a la novia. La lucha se convirtió en una alegoría del combate de la civilización contra la barbarie y se representó con frecuencia en el arte y la poesía antiguos.
Una posición especial en la mitología ocupaba Quirón, considerado maestro de Aquiles, Jasón y otros héroes. A diferencia de la mayoría de los centauros, encarnaba la sabiduría, el dominio de sí y el sacrificio.
Otro personaje inusual fue Croto, hermanastro de las musas, que vivía en el Helicón. Se hizo famoso como hábil arquero y, según el mito, tras su muerte fue transformado en la constelación de Sagitario, convirtiéndose en un raro ejemplo de centauro incorporado al panteón celeste.
Quirón y Folo
La diferencia en los detalles del aspecto de Quirón y Folo resulta especialmente reveladora. En la tradición, Quirón era representado casi siempre vestido; no pocas veces se le atribuían orejas humanas, lo que reforzaba la sensación de «humanización» y de estatus pedagógico. Folo, por el contrario, solía mostrarse desnudo y con orejas de caballo, es decir, visualmente más cercano al lado natural, «boscoso», de la naturaleza centáurica, aunque por su carácter perteneciera al grupo de los sabios.

Esta contraposición no funcionaba como una casualidad, sino como un sistema de signos: la ropa, la forma de las orejas y el grado de «humanidad» de las extremidades se convertían en una manera de hablar del temperamento y del papel del personaje sin explicaciones textuales.
Centáurides
Los centauros de sexo femenino, las centáurides (en la tradición coloquial, «centauras»), aparecían rara vez en los mitos y en la pintura, y por lo común seguían siendo figuras episódicas. A menudo se las confundía con las ninfas, lo que reducía aún más la estabilidad de la imagen en la tradición mitológica popular. Al mismo tiempo, los autores que reconocían directamente su existencia describían a las centáurides como seres hermosos tanto corporal como espiritualmente.
La centáuride más conocida era Hilónoma, esposa de Cílaro. En la tradición se la menciona como la única mujer del linaje de los centauros presente en la boda de Pirítoo: allí perdió a su esposo, tras lo cual se quitó la vida por el dolor. Este relato subrayaba no la belicosidad de las centáurides, sino su inclusión en los motivos trágicos de la mitología humana.
Crías de centauro
En la Odisea, Homero menciona a las crías de los centauros, pero los detalles cotidianos de su alimentación no se revelan en la epopeya. La pregunta de si eran amamantadas con pecho o con ubre no recibió una respuesta directa en las descripciones conservadas. Esta laguna es característica de la mitología antigua: registra de buen grado imágenes llamativas y acontecimientos clave, pero a menudo prescinde de precisiones fisiológicas.
La tradición antigua y posterior admitía variaciones en la apariencia del centauro. En algunas versiones podía ser, por ejemplo, alado, lo que ampliaba su simbolismo y lo acercaba a criaturas fantásticas de mundos «fronterizos». Para designar criaturas que no se parecen a un caballo, pero conservan el principio de la composición «centáurica» (combinación de partes humanas y animales), en la literatura científica se emplea el término «centauroide».
Entre tales variantes se incluían varios tipos:
- Onocentauro: hombre-asno; en la mitología medieval se percibía como imagen del ser humano «de doble alma», interiormente dividido.
- Bucentauro: hombre-toro; una variación que desplaza el acento del caballo a otro principio animal fuerte y «terrenal».
- Cerastas: «centauros cornudos» (hombres-búfalo), cuyo origen se vinculaba con el mito de la semilla de Zeus derramada sobre la tierra de Chipre por amor a Afrodita.
- Leontocentauro: hombre-león; una forma que intensifica el motivo de la fuerza depredadora y el poder.
- Ictiocentauro: criatura que combina elementos de pez, caballo y ser humano; ejemplo de una apariencia híbrida tripartita y compleja.
Como resultado, la imagen del centauro no aparece como un único «retrato», sino como un sistema de variantes, donde el aspecto sirve como lenguaje de la mitología: a través de los detalles del cuerpo, la ropa y la «mezcla» de formas, la tradición explicaba el estatus, el carácter y el papel significativo de los personajes.